sábado, junio 22, 2024

Un Milagro para Juan David

Un Milagro para Juan David

Juan David, un niño de solo ocho años, juguetón, alegre, todo un campeón de lo que hacía, un día cuando se escondía el sol y aparecía la luna, escuchó cuando conversaban sus padres sobre un pequeño de su clase que sufría del corazón, Juan David entendía ya lo que era un corazón.

Dentro de lo que escuchó de la conversación de su madre y de su padre, comprendió que su amigo de la escuela sufría de su corazón y que no se sabía cuanto tiempo podía durar.

Juan David se entristeció y antes de acostarse le pidió a Dios que le diera un nuevo corazón a su amigo, para que siempre siguiera jugando con él.

Este niño de ocho años no sabía quién era su compañero de escuela del cual hablaban sus padres… Al otro día le preguntó a su mamá:

– Mamá quien se puede morir?

Su mamá sorprendida le contesto

: – ¿Por qué Juan David?, ¿Qué escuchaste?

Este respondió:

– Disculpa mamá, no fue mi intención de escuchar tu conversación con papá.

La mamá respondió:

 Tranquilo Juan David, solo hay que pedir con fe para encontrar un nuevo corazón para tu amigo de escuela y así podrá seguir viviendo.

Pasaron muchas semanas cuando un día llamaron de la escuela a la mamá de Juan David, estaba internado en el hospital, se había desmayado cuando jugaba y su corazón dejaba de latir, su madre corrió al hospital desesperada y llamó desde allá a su esposo.

Mientras pasaban las horas más angustiadas de esta familia, Juan David dormía como un ángel caído del cielo, los médicos solo esperaban un corazón para que Juan David pudiera seguir viviendo, un donante solo buscaban para que se pudiera dar el milagro de que continuara con vida el pequeño Juan David.

Horas más tarde, el doctor dice:

– Encontramos un donador Señora, pida para que se cumpla el milagro de Dios y sea compatible el trasplante para que su pequeño siga viviendo.

La madre inmediatamente fue a la capilla del hospital a rezar por su hijo para que se salvara y llegase a convertirse en un gran hombre, pedía con lágrimas en sus mejillas, oraba desde su alma que todo saliera bien y así el pequeño Juan David pudiera vivir y llegara a ser un niño normal, como todos los niños, para que siguiera estudiando, jugando y dando su mayor sonrisa.

Pasadas horas salió el doctor y dice:

– Todo un éxito la operación, Señora Juan David se salvó y tiene un nuevo corazón, está en observación, pero es un milagro, no hubo complicaciones, resistió la complicada operación y estamos seguros de que Juan David será todo un campeón.

La mamá de Juan David lloraba de felicidad y le daba gracias a Dios por el gran milagro, en ese momento comenzaba a buscar a su esposo que había dicho horas atrás que ya regresaba y pasaban las horas y no llegaba, la madre de Juan David preocupada por su esposo ve pasar al doctor y le pregunta si había visto a su esposo y el doctor le respondió:

– Señora, vamos un momento al consultorio. Entraron los dos y el doctor estremecido le dijo:

– Señora, su esposo salió, pero le dejó esta carta.

La mamá de Juan David se sorprendió y la abrió dicha carta y empezó a leer.

“Amor, mi gran amor, cuando leas estas líneas, sé que tendrás una sonrisa en tus hermosos labios porque nuestro hijo está a salvo, es un milagro de Dios, sabes amor, viendo el sufrimiento de los dos, tome la decisión más importante de mi vida mi amor, el darle el corazón a nuestro pequeño Juan David

Sacrifico mi felicidad junto a ustedes, pero quiero que nuestro único hijo siga viviendo, se haga un buen hombre, te cuide mucho y eche raíces en la vida, no te lo quería decir, hace meses estoy enfermo, pero para no preocuparte no te lo dije, pero padecía una enfermedad congénita, y me daban pocos años de vida

Se presentó esta dificultosa ocasión y decidí darle un órgano sano a mi gran hijo, a ese hermoso niño que tiene los sentimientos más bellos, ese niño que merece vivir, este hijo que me ha dado la alegría de ser padre, mi orgullo, mi hijo Juan David, solo te pido que me disculpes, no te lo consulté, pero es mi mejor decisión que este mi corazón en nuestro hijo Juan David, que por coincidencias de la vida es compatible mi corazón para el trasplante

Solo te pido que le digas que me fui de viaje, que donde estoy les cuidaré a los dos amor y cuando lo veas sonreír, recuerda que dentro de su ser, está mi corazón, sé que será difícil para ti, pero créelo me siento feliz, porque sé que más adelante, encontrarás a un buen esposo que querrá como yo a nuestro gigante niño, y que donde yo este los acompañaré siempre y en cada latido del nuevo corazón de nuestro hijo, estará parte de mí, te amo amor.

Tranquila es un hasta pronto, porque, algún día, Dios nos volverá a encontrar a los tres.

Los amará por siempre tu esposo.

La mamá de Juan David, no paró de llorar, no podía creer el gran sacrificio de su esposo, de donarle el corazón a Juan David, el doctor le dio tranquilizantes, para que se calmara, ya que en horas vería a su pequeño hijo volver a sonreír y tenía que darle toda su fortaleza para que se recuperara pronto, así se pudiera reincorporar a su nueva vida, gracias al sacrificio de un gran hombre, que lo dio todo para salvar la vida de un pequeño gigante de nombre Juan David, un milagro de Dios.

La vida es dura, pero maravillosa, realmente todo ser humano merece una oportunidad de vida, en este caso, un honorable padre sacrifica su vida, por darle un órgano a su hijo, es una reflexión dura y difícil de entender, pero de verdad es una acción valiente

Si estuvieras en una situación como el de la historia donde está prolongar tu vida, la cual solo le queda un tiempo, y regalarle un milagro a alguien quien anhela una oportunidad de seguir viviendo, ¿llegarías a donar un órgano de tu cuerpo? ¿Le darías la oportunidad a otro ser humano a continuar el camino maravilloso de esta línea horizontal de la vida?

Es una respuesta que cada uno de nosotros debería no solo pensar, sino también reflexionar, la respuesta está en cada uno de nosotros.

Recuerda la vida es un tesoro que nos concedió Dios y que día tras día debemos valorarla.

REFLEXIONES DE AMOR

Un Milagro para Juan David

Juan David, un niño de solo ocho años, juguetón, alegre, todo un campeón de lo que hacía, un día cuando se escondía el sol y aparecía la luna, escuchó cuando conversaban sus padres sobre un pequeño de su clase que sufría del corazón, Juan David entendía ya lo que era un corazón.

Dentro de lo que escuchó de la conversación de su madre y de su padre, comprendió que su amigo de la escuela sufría de su corazón y que no se sabía cuanto tiempo podía durar.

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