Carta de Satanás - Reflexiones cristianas


Carta de Satanás


Te ví ayer cuando comenzabas tus tareas diarias. Te levantaste sin ni siquiera orar a tu Dios. En todo el día no hiciste nada de oración. De hecho ni recordaste bendecir tus alimentos. Eres muy desagradecido con tu Dios y eso me gusta de ti.


También me agrada la enorme flojera que demuestras en lo que se refiere a tu crecimiento religioso. Rara vez lees el evangelio y cuando lo haces estás cansado. Oras muy poco y muchas veces, recitas palabras que no meditas.

Por cualquier pretexto llegas tarde o faltas a tus reuniones de formación, si es que las tienes.
Carta de Satanás✅Te ví ayer cuando comenzabas tus tareas diarias. Te levantaste sin ni siquiera orar a tu Dios. En todo el día no hiciste nada de oración.

¿Y qué decir de tus quejas al cooperar en la evangelización y el diezmo?. Todo eso es útil para mi.

No puedo describirte cómo me alegra que en todo este tiempo en que estás siguiendo a tu Dios, no hayas cambiado tu manera de comportarte. Tantos años y sigues como al principio, crees que no tienes nada que cambiar. ¡Me encantas!

Recuerda que tú y yo hemos pasado muchos años juntos y aún te detesto. Es más, te odio porque odio a tu Padre. Solamente te estoy usando para molestarlo.

Te recomendamos las siguientes reflexiones:

Él me echa del cielo y yo voy a utilizarte mientras pueda para vengarme de él.

Mira ignorante, Dios te ama y tiene grandes planes preparados para ti, pero tú eres tan idiota y tan ciego que me has cedido tu existencia y yo voy a hacer que vivas un verdadero infierno en vida.

Aún estaremos juntos doblemente y esto realmente va a dolerle a tu Dios.

Con tu cooperación, voy a mostrar quién es el que realmente gobierna tu vida. Con todos los momentos rendidos que nos hemos pasado disfrutando muchas películas XXX y qué decir de las veces que hemos ido a los espectáculos en vivo.

Aquel día con tu debilidad con aquella personita simpática, qué bien nos lo pasamos. Pero más me agrada que no te arrepientas, sino que reconozcas que eres joven y tienes derecho a gozar de la vida. No hay duda: eres de los míos.

Disfruto mucho los chistes colorados o verdes que cuentas y tú te ríes por lo gracioso de ellos. Yo me río de ver a un hijo de Dios participando en eso. El hecho es que ambos lo pasamos bien.

La música vulgar y de doble sentido que escuchas me encanta.

También disfruto mucho cuando difamas y te revelas contra tu Dios, me siento feliz cuando te tomas una pastilla para que puedas aguantar bailando toda la noche y cuando bebes mucho alcohol hasta acabar borracho. ¡¡Cómo lo disfruto!!

Ciertamente cuando vas y te diviertes sanamente, me desilusionas, pero no hay problema, siempre habrá otra oportunidad.


Hay veces que me haces servicios increíbles cuando das malos ejemplos a los niños o cuando les permites que se desvíen de su inocencia, por medio de la televisión o cosas por el estilo. Son tan perceptivos que fácilmente imitan lo que ven. Te lo agradezco mucho.

Me gusta verte perder el tiempo a veces con los mensajes de whatsapp y con las redes sociales. Me complace que no puedas dejar de pensar en tu teléfono móvil ni siquiera un rato, ya que así dejas de pensar en tu Dios. Lo que más me agrada es que rara vez tengo que tentarte, casi siempre caes por tu cuenta.

Tú buscas los momentos propicios, te expones a situaciones peligrosas, tú buscas mis ambientes. Si tuvieras fuerza de voluntad, cambiarías de ambiente y de compañías, recurrirías a los sacramentos y entregarías realmente tu vida al que dices llamar tu Dios y aún vivir más el resto de tus años bajo la guía del Espíritu Santo.

Me encanta cuando a la persona que quieres la haces sufrir nada más por quedar bien con tus amigos. Así se hace, al fin y al cabo tu imagen en el mundo importa mucho, ¿verdad?

No acostumbro enviar este tipo de mensajes, pero eres tan conformista espiritualmente que no creo que vayas a cambiar.

No me mal entiendas: aún te odio y no me interesas en lo más mínimo, si con tu manera de comportarte haces quedar en ridículo a Jesucristo.

Tu enemigo que te odia...

Satanás
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