Espero que esta carta no te aleje de mí, pues no podría soportarlo


Nunca pensé que de mi boca pudieran salir estas palabras y que mi mano nunca las llegaría a escribir. Me creí lo suficientemente fuerte como para callarme y no contarle a nadie lo que siento, pero no lo soy. 
Espero que esta carta no te aleje de mí, pues no podría soportarlo. Tienes que saber que estas palabras no las escribe mi mente, sino que, irracionalmente, es mi corazón el que ha tomado el control y el que se muestra dispuesto a revelarte mi secreto mejor guardado. ¿Sabes lo que es sentir algo por alguien y no querer darte cuenta de ello? 
Yo sí. Desde el primer día en el que te vi, me engañé a mí misma pensando que no sentía nada. Sin embargo, me di cuenta de que cuando tu presencia estaba cerca, en mi corazón comenzaba un palpitar ininterrumpido acompañado de temblores que sacudían mi cuerpo, los cuales se volvían más y más intensos al acercarte. 
Reflexiones de amor, Carta de amor
Entonces un leve roce de tu piel, la percepción de perfume o el simple sonido de tu voz me hacía estremecer. 

Al hablarte producía unos vocablos incomprensibles, pero eso se debía a que la timidez me invadía cuando tu mirada se posaba sobre mí. Cuando me convencí de que eran las hormonas las que me hacían sentirme así, me descubrí pensado en ti cada momento, ya fuera al levantarme, durante el transcurrir diario, al anochecer o en mis sueños. 
Me invadió la necesidad de saber más de ti, de conocerte lo máximo posible. Quería alegrarme y sufrir contigo, al mismo tiempo. Deseaba verte cada segundo, y cuando no lo hacía se apoderaba de mí una absurda preocupación. He terminado entendiendo que estoy locamente enamorada de ti y de todo lo que significas para mí. 

Te resultará extraño, pero el día que apareciste en mi vida, trajiste contigo sentimientos que creía ya dormidos. Me trajiste esperanza, alegría, ilusión, fuerzas para sobrepasar cualquier cosa, aunque solo fuera por ver otra vez tu sonrisa. 
Me trajiste, en definitiva, más vida. No sabes cuánto me gustaría que tu sintieras lo mismo, pero soy cobarde amor. No puedo concebir ahora mismo una respuesta negativa a esta carta, por eso mañana me iré a la ciudad para terminar mis estudios sin saber tu respuesta. 
Puede que una vez allí, me muera por no haber escuchado tu réplica, que me arda el corazón por no saber si me amas, mas prefiero tener este dulce recuerdo de ti y que seas ese amor que me ha invadido, a vivir con el corazón hecho añicos. Soy débil, soy cobarde, soy idiota por no aceptar estos sentimientos y no tener la valentía y la fuerza de decirte esto en persona. 
Es la primera vez que no me muestro segura de mi misma. Espero tener dentro de pocos años el coraje para escuchar tu respuesta. 
Quien sabe puede que nuestros destinos se vuelvan a cruzar y esto quede en una anécdota.
Amor, cuídate y recuerda que no dejaré de quererte aunque el destino me ponga impedimentos. Siempre tuya, mis besos más dulces
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2 comentarios:

  1. es realmente difícil el poder comprender el destino, pero la realidad es que cuando amas con el corazón será muy difícil el olvidar a quien en verdad amas. pero si estas a tiempo, conserva al amor de tu vida, ya sea que estés o no casado(a) TE AMO R.R.R.

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