Con la vara que uses para medir, serás medido

Con la vara que uses para medir, serás medido
Queridos Hijos, cuentan que un anciano, que le fascinaba criticarlo todo, fue a visitar un importante museo en Europa. 
Sin anteojos casi no podía ver, pero como se consideraba un experto en el arte, comenzó a criticar todo lo que veía. 
Finalmente llegó a un cuadro que le llamo sobremanera la atención y delante de todo el mundo, en voz alta, comenzó a decir: “Que barbaridad. Que pintura tan espantosa. 
El hombre en ese cuadro está todo desfigurado. Su forma de vestir deja mucho que desear. Tal parece que el pintor se vio desesperado al no encontrar nada mejor que pintar. 
Que hombre tan feo, resulta una verdadera falta de respeto.” 
En ese momento, la esposa ya no aguantó más la vergüenza y jalándolo por un brazo lo apartó discretamente del público y le dijo en voz baja:
 "Querido, ese cuadro que estás mirando es un espejo. No es una pintura. ¡Ese eres tú!" 
Con la vara que uses para medir, serás medido, dice el Señor Jesús. (Mateo 7, 2)

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