La tristeza de decir Adios

Duele, pero en ocasiones no queda más remedio que decir adiós a algo o a alguien.

Unas veces nos despedimos de un amor, de un sueño otras de un familiar o de una amistad especial.
Decir adiós no es sencillo, y es especialmente difícil cuando la persona que se ha de marchar de nuestro lado es muy querida y especial.

Pero hay que saber decir adiós, aceptar que ha llegado ese final, y saber continuar pese al dolor que causa en nuestro corazón.

Las decisiones de decir adiós y las despedidas son muy difíciles tanto de aceptar, escribir o como leer. Un adiós significa que un vacío queda en tu corazón. 
En el paso por la vida hay muchos adioses que hay que decir a personas que han pasado por nuestras vidas, amigos que se han alejado, amores que nos abandonaron o abandonamos, amores que no pueden ser o familiares que hemos amado con todo nuestro corazón y que la muerte por un motivo u otro se los llevó y que ya nunca mas volverán. 

Por cada adiós indistintamente del que sea queda un vacío en el alma, no es fácil cerrar los ojos y hacernos cuenta que no está pasando nada en nuestra vida, al contrario, de alguna manera es un sueño que se nos ha roto. La tristeza de un adiós pincha como una aguja en el corazón. 

Duele decir ese adiós que tienes que decir, y quedarte con el corazón destrozado, mas tarde tus lágrimas se secaran dejando tus ojos sin vida, sin luz, pensando en ese adiós. 

¿Son los demás quienes se marchan, o nosotros quienes nos quedamos? 

¿Cual es la medida de esa distancia, con los que se van o con los que dejan de amarnos, o simplemente nos olvidan? 

¿Quién se va, quien se queda? 

Es una buena pregunta que nos estaremos haciendo durante mucho tiempo. ¿Quizás somos nosotros las que nos vamos y los demás quienes se quedan sufriendo?. ¿O al revés somos nosotros los que nos quedamos sufriendo?. 

¿El olvido también es una forma de decir adiós?. Nunca se olvida, solo significa que ya no estamos en la vida de quienes se alejan de nosotros, perder a la persona que se ama es algo demasiado fuerte para olvidar, es como si caminásemos por cuartos oscuros y no encontrásemos la luz que nos ayude a salir de la oscuridad, andar por un camino que no tiene final. 

Duele mucho decir adiós cuando hemos amado y nos han amado.

Por eso hace daño y duele tanto la palabra, "adiós".

Pero aun sabiendo el dolor que estamos pasando, tenemos que recordar que el tiempo lo cura todo, aunque en ocasiones el proceso parezca largo e interminable.

Llegará el día en que despertaremos y queramos volver a vivir y sentir, deseando renacer de nuevo, aunque sabremos que nuestro corazón no volverá a amar.

Las personas que amamos nos damos cuenta de todo el dolor que conlleva esa pena cuando algo termina, sobre todo cuando es algo que tenemos que aceptar como definitivo.

En cada etapa de nuestra vida alguna vez debemos decir adiós a alguien que hemos amado mucho y que amaremos siempre. Cuando decimos adiós tenemos que romper con todo el pasado aunque no olvidar y volver a ser tan libres como podamos, y no pensar que tu vida se ha acabado con ese adiós.

Es bueno recordar con amor y cariño todo aquello que hemos vivido, hay que intentar olvidar los adioses que nos han dicho y que también hemos dado nosotros mismos. Todos los días supone un nuevo comenzar en nuestra vida, aunque el o ella este ahí, nada es eterno, y nada permanece para siempre.

Hay que seguir con nuestra vida, en cada caída hay que volverse a levantar. 

Las experiencias nos servirán para enriquecernos. Es bueno reflexionar en silencio cada día, cada nohe, para comprender qué nos ha pasado y marcarnos el camino hacia donde queremos ir. Debemos aprender de las experiencias vividas para volver a vivir otras nuevas, pero con menos fallos. 
Es bueno que siempre nos miremos al espejo y sigamos deseando seguir viviendo, seguir progresando día a día, seguir madurando, seguir luchando, disfrutar de lo que aun nos queda y recordar que todos los seres humanos estamos hechos para vivir experiencias, y también aprender de esos malos momentos que hayamos vivido, lo más hermoso es poder volver a empezar de nuevo, y saber que entre nosotros y la persona que elijamos no vuelva a existir ese adiós de nuevo, tener la seguridad que habemos encontrado a la persona justa para complementarnos.

También es bueno recordar que conocer la tristeza nos hace valorar el amor y la dulzura de la vida.


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