Madre he ahí tu hijo, hijo he ahí tu madre.

Madre he ahí tu hijo, hijo he ahí tu madre.

En esta ocasión es el evangelio de San Juan el que recoge la presencia de la madre y del discípulo amado al pie de la cruz. Ambas son figuras representativas: el discípulo es la comunidad de los creyentes en Jesús, la madre es figura de la nueva humanidad o, también, de la Iglesia.
Tercera palabra
Madre he ahí tu hijo, hijo he ahí tu madre.

En esta ocasión es el evangelio de San Juan el que recoge la presencia de la madre y del discípulo amado al pie de la cruz.
Ambas son figuras representativas: el discípulo es la comunidad de los creyentes en Jesús, la madre es figura de la nueva humanidad o, también, de la Iglesia. 
Esta es la hora de Jesús y se encuentra acompañado por los más amados. Jesús, el hijo de María, se va a quedar ahora en la comunidad de los creyentes, por eso indica a María ahí tienes a tu hijo. 
Los discípulos, a su vez, reconocerán en María a la madre de la nueva comunidad, a la madre de la Iglesia. Desde la cruz, en los últimos momentos de su vida en la tierra, 
Jesús pone a su madre como madre de la nueva comunidad que surgirá de la Pascua. Es Jesús quien ha engendrado esa comunidad, pero la pone bajo la atención y cuidado maternal de su madre. Por eso, los cristianos invocamos a María como madre de Jesús y madre nuestra.





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