Tres maneras de evitar la rivalidad entre hermanos

¿Cómo podemos ayudar a nuestros hijos a superar las diferencias que tienen entre sí, como hermanos? Permíteme compartir contigo tres maneras eficaces de lograrlo.


Todo padre tiene expectativas respecto a sus hijos, así como aspectos en ellos que le causan diferentes emociones. Por ejemplo, ¿cómo te hace sentir ver a tus hijos jugar, entretenerse y compartir o simplemente mirar una película juntos? Probablemente sientas paz y satisfacción por el hecho de que se lleven bien y aprecien el tiempo que pasan juntos.

A pesar de que a todos nos gustaría ver a nuestros hijos en paz y armonía constantes, nos enfrentamos a la realidad de que al ser diferentes entre sí, nuestros hijos llegan a discutir de manera fuerte y se generan malentendidos entre ellos. 
Quizás “es normal” que los hermanos se peleen y tengan discusiones acaloradas, sin embargo, no resolver estas diferencias a tiempo puede conducirnos lentamente a la desdicha, la inestabilidad familiar y la desilusión.

Las peleas fuertes entre hermanos pueden físicas, pero también emocionales y psicológicas. Por ejemplo, si uno de nuestros hijos critica a uno de sus hermanos, puede afectar su autoestima. Según la psicóloga Ivelisse Morales Rodríguez, las rivalidades entre hermanos pueden tornarse muy dañinas para la familia completa.

Ignorar el problema no es solución: lo prolonga y empeora.

Nuestra responsabilidad como padres es brindar a nuestros hijos la guía necesaria para que sepan cómo resolver sus problemas y aceptar sus diferencias, buscando entendimiento y respetando sus opiniones. 
Si tienes hijos que tienen conflictos entre sí con frecuencia, este es el momento en que tú debes actuar para enseñarles cómo resolver dichos problemas sin llegar a la agresión física, verbal, emocional o psicológica. Algunos comportamientos de nuestros hijos requieren nuestra atención como padres, a fin de ayudarles a mejorar y que no generen problemas graves más adelante.

¿Cómo podemos evitar la rivalidad entre nuestros hijos? 

Las siguientes tres sugerencias pueden ayudarte a establecer una paz duradera en el hogar, y al mismo tiempo, brindar a tus hijos medidas útiles a emplear al enfrentar una situación conflictiva:


La enseñanza del trabajo en equipo. Muchas veces, a nuestros hijos les gusta ser competitivos.
Si tu hijo tiene el espíritu de superación personal constante y le agrada competir contra sus hermanos, puedes ayudarle a ver que la vida ofrece muchas instancias en las que puede competir. 
El hogar, en cambio, es el ambiente adecuado para aprender a trabajar como equipo, en lugar de competir uno contra el otro.

La equidad entre los hijos, ayuda a evitar diferencias profundas. Esta sugerencia es fundamental: evita hacer comparaciones entre tus hijos y trátalos siempre por igual. Esto puede ser un poco difícil, pero es posible. 
Por ejemplo, en nuestra familia tenemos tres hijos varones, y siempre tratamos de encontrar maneras de felicitar a cada uno por algo particular que les gusta hacer, o en lo que son muy buenos: nuestro hijo mayor es un gran artista, nuestro segundo hijo es un excelente deportista y el más pequeño es un gran constructor de ciudades con sus bloques de plástico. 
Cuando señalamos sus virtudes, nos aseguramos de que cada uno escuche cuál es su virtud. Así, se les resulta natural el hecho de que cada uno tiene sus fortalezas, así como aspectos a mejorar.
De la misma manera, cuando tienen un conflicto, les hacemos preguntas por separado sobre el problema y luego en conjunto. Con esto les ayudamos a escuchar la versión de cada uno y luego buscar juntos cómo resolver el conflicto.

Invitación a la acción. Algunas veces, los hermanos evitan enfrentar sus conflictos entre sí. Sin embargo, tú como padre puedes invitarles siempre a tomar la decisión de resolver los problemas que surjan, a fin de evitar que estos se tornen mayores y generen frustración, rencores, desdicha y pesar.

Espero que estas tres ideas te sean de utilidad para ayudar a tus hijos a ser buenos hermanos y a convivir en la diversidad. Si bien sus conflictos no desaparecerán por arte de magia, ellos aprenderán a ser buenos amigos y evitarán la rivalidad, que sólo produce tristeza y sentimientos destructivos en la familia.
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